Unción de los enfermos


Jesús vino a sanar a toda la persona, cuerpo y alma.

 

 

 

En el sacramento de la Unción de los Enfermos, mediante el ministerio del sacerdote, Jesús toca a los enfermos para sanarlos del pecado, y a veces incluso de dolencias físicas. Sus curaciones eran señales de la llegada del Reino de Dios. El mensaje central de su sanación nos habla de su plan para vencer el pecado y la muerte mediante su muerte y resurrección.

 

El Rito de la Unción nos dice que no es necesario esperar a que una persona esté a punto de morir para recibir el Sacramento. Basta con un juicio cuidadoso sobre la gravedad de la enfermedad.

 

Cuando se administra el sacramento de la Unción de los Enfermos, el efecto esperado es que, si es la voluntad de Dios, la persona sane físicamente de su enfermedad. Pero incluso si no hay sanación física, el efecto principal del sacramento es una sanación espiritual mediante la cual la persona enferma recibe el don del Espíritu Santo de paz y valentía para afrontar las dificultades que acompañan a una enfermedad grave o a la fragilidad de la vejez.

 

Recursos:

 

  • Oraciones por la salud y la dignidad de los enfermos
  • Explore la USCCA para aprender sobre la liturgia de la Unción de los Enfermos y sus efectos dentro de la comunidad y la vida de los enfermos.

 

 

 

Si usted o un ser querido recibe cuidados paliativos o está gravemente enfermo y desea recibir la unción, llame a la oficina parroquial al 813-752-8251 de lunes a jueves de 8:00 a. m. a 4:30 p. m. y los viernes de 8:00 a. m. a 2:00 p. m. para coordinar una visita a domicilio con uno de nuestros sacerdotes.